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Dientes blancos – así se consiguen

Los expertos advierten: ojo con esos dientes blancos prefabricados: hay que ajustar siempre el blanco al tono original para dar un efecto natural.

Ante todo, las cosas claras: “Nuestros dientes no son blancos, ni siquiera cuando somos pequeños y no han sufrido los efectos que nuestros hábitos de vida tienen sobre esa tonalidad. Además, cada persona tiene una tonalidad en su dentadura que viene marcada por la genética y que, además, es la más armónica con sus facciones, sus encías y la tonalidad de su piel”, explica el doctor Iván Malagón, director de Iván Malagón Clinic.

Por tanto, el objetivo es conseguir mantener ese tono “de fábrica” que tienen nuestros dientes durante el mayor tiempo posible, y el primer paso para ello es una higiene dental adecuada. “Es un básico del que nos olvidamos demasiado a menudo. Parece obvio decirlo, pero el cepillado diario es la clave de unos dientes realmente luminosos”, señala la doctora Marta Córdoba, de la Clínica Córdoba del Pozo Dental Wellness.

Lo siguiente es evitar los hábitos que los expertos tachan de “nefastos” para la dentadura, encabezados por el tabaco. “La nicotina va dejando poco a poco un tono amarillento y/o manchas oscuras en nuestra dentadura, dando la sensación de que está sucia”, señala Marta Córdoba.

Una buena opción es recurrir a lo que los especialistas denominan alimentos “detergente”. La doctora Córdoba comenta que algunos alimentos ayudan a evitar la acumulación de sarro, limpiando la dentadura mientras los masticamos. “Esta es una de las características principales de los alimentos de consistencia crujiente como las manzanas – simplemente con morderlas, estamos realizando un cepillado completo, ya que limpian la placa y pulen los dientes- o los vegetales crujientes como zanahorias, apio y rábanos, que ayudan a retirar de los dientes restos de comida que, a la larga, acaban produciendo las manchas”. Asimismo, otros alimentos como los lácteos (especialmente el yogur), los arándanos y las pasas evitan la acumulación de sarro, actuando a modo de “pasta de dientes natural”.

Tener cuidado con los alimentos y bebidas que provocan la tinción del esmalte, y lavarse los dientes inmediatamente después de consumirlos. Tradicionalmente se ha adjudicado este efecto al café, al té y al vino tinto, pero no lo hacen en igual medida. Tal y como explica Dory Sánchez, experta en blanqueamiento dental y directora de la Clínica Rosales, de Madrid, “desde luego que el café mancha los dientes, pero lo hace bastante menos que el té. Si se observa una taza en la que se tome habitualmente esta infusión se ve que resulta difícil limpiarla al cabo del tiempo. Otros alimentos que manchan mucho la dentadura son el vinagre balsámico de Módena, la soja oscura, las granadas y los extractos de alcachofa, sin olvidar el vino blanco y las bebidas de cola”.

Un truco que ayuda a realzar el blanco dental es elegir el pintalabios adecuado. “Los de tono coral medio o rojo claro crean un efecto óptico de dientes más blancos, sobre todo aquellos que tienen subtono azulado. Por el contrario, hay que evitar los tonos claros ya que tienden a resaltar el color amarillento de la dentadura”, comenta Marta Córdoba.

Los expertos son unánimes: la mejor forma de devolver a los dientes su tono habitual es someterlos a un procedimiento de blanqueamiento llevado a cabo por expertos. En cuanto a las pastas con efecto blanqueador, hay que elegir siempre un producto de marcas conocidas, ya que de lo contrario pueden aumentar la sensibilidad e incluso dañar el esmalte dental, y ser conscientes de que el efecto que producen no es duradero, ya que el porcentaje de agentes blanqueantes que incluyen es bajo.



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